Protocolo funerario
Hacer:
Exprese sus condolencias
Puede ser difícil encontrar las palabras adecuadas para alguien que acaba de perder a un ser querido. No hace falta ser poeta. Basta con decir: «Lamento mucho su pérdida. Mis pensamientos y oraciones están con usted y su familia». Si no puede asistir en persona al funeral, enviar una tarjeta o dejar un mensaje en un sitio web conmemorativo es una manera significativa de expresar sus condolencias.
Vístase de manera apropiada
Los tiempos han cambiado y ya no es necesario vestirse completamente de negro para un funeral, pero tampoco es apropiado llevar jeans y camiseta. Aun así, debe vestirse de manera elegante y discreta, evitando los colores llamativos o estridentes. Procure usar un atuendo que llevaría a una boda o a una entrevista de trabajo.
Firmar el libro de condolencias
La familia conservará el libro de condolencias como recuerdo durante muchos años. Asegúrese de incluir su nombre completo y su relación con la persona fallecida. También puede dejar un mensaje.
Haga un regalo
No hace falta que se exceda con su regalo; lo que cuenta es la intención. Entre los obsequios apropiados se incluyen flores, una donación a la organización benéfica que elija la familia o el compromiso de ayudarla más adelante. Esa ayuda puede ser algo tan sencillo como prepararles la cena, ofrecerse a limpiar su casa o encargarse de alguna de esas pequeñas tareas que pueden quedar desatendidas mientras la familia atraviesa un duelo. No olvide incluir una tarjeta firmada para que la familia sepa quién hizo el regalo.
Manténgase en contacto
Puede pensar que la familia necesita espacio y tiempo para hacer su duelo, pero una simple llamada telefónica o una nota después del funeral le hará saber que usted se preocupa. Con las redes sociales, dejar una nota rápida es tan sencillo como hacer clic con el ratón. Durante los meses posteriores a un fallecimiento, los amigos y familiares en duelo necesitan más apoyo.
No hacer:
Lleve su teléfono celular
Recuerde lo siguiente:
Sería muy inapropiado que sonara su teléfono y causaría una interrupción. Desactive los tonos de llamada y las notificaciones. Mejor aún, deje el teléfono en casa o en el automóvil. Un funeral no es el momento para enviar mensajes de texto ni revisar sus mensajes.
Deje que sus hijos le ayuden a distraerse
Desde muy pequeños, los niños son conscientes de la muerte y, si el funeral es de alguien cercano a ellos (un abuelo, una tía o un tío), se les debe dar la opción de asistir. Si no es apropiado que su hijo esté presente o cree que podría causar disturbios, quizás sea mejor buscar a alguien que lo cuide ese día.
No tenga miedo de recordar los buenos momentos
Los funerales son, sin duda, momentos de duelo y tristeza, pero recordar los buenos momentos ayuda en el proceso de sanación. Está bien compartir una historia divertida y apropiada y, en algunos casos, es justo lo que la persona fallecida habría querido.
Excederse
Si se sirven alimentos o bebidas, no se exceda. Recuerde que no será la única persona invitada. Si se sirve alcohol, limítese a una o dos bebidas.
